Atabaques | Raíz, rito y liberación

Cartagena de Indias la capital del departamento de Bolívar ha sido testigo del nacimiento de grandes exponentes de  la cultura pues es cuna de la multiplicidad,  la diversidad y la creación artística. Es en esta ciudad de marcados contrastes sociales y culturales donde nace la Corporación Cultural Atabaques, hoy en día un referente de la danza del país.

Wilfran Barrios Paz, fundador de la corporación nos habló del proceso de Atabaques como organización, que inicia como un grupo de danza tradicional y hoy es considerado uno de los pioneros de la danza afrocontemporánea en el país.

Periodista  (P): ¿De dónde nace la idea de Atabaques?

Wilfran Barrios (WB): Nace de una inquietud que yo venía trabajando, años atrás, en otra asociación (Funsarep) donde se trabajaban procesos con la de danza tradicional, específicamente en el grupo de danza afrocolombiana Estampas de Funsarep, donde trabajé procesos identitarios, de autoreconocimiento y empoderamiento de enclave afroamericano y otros procesos étnicos que me llevaron a pensar en una causa propia, en una búsqueda desde la investigación, desde las tradiciones, desde la contemporaneidad.

Luego en mí paso por el Colegio del Cuerpo empecé a conocer, a entrar y mirar el proceso de la danza contemporánea, de la estética, de otras miradas, de otros géneros de danza, pude ampliar mis perspectivas y encontrar mi camino… Me dije a mi mismo, por aquí es que quiero ir… Es en ese momento que empecé a buscar mi propio camino, que desde hace mucho tiempo venía pensando y quería experimentar. En 2002, les propuse a algunos de mis estudiantes que caminaran conmigo en esa idea, hoy algunos aún continúan en este sendero.

57362_1717066205808_2605588_o(P): ¿Por qué el  nombre de Atabaques?

WB: En el 2003, la idea aun no tenía nombre. Estábamos en la búsqueda de algo que nos identificara, en ese entonces la palabra afro no era tan popular como ahora, sino que todo era una expresión de la danza negra. Es buscando eso que nos identificara desde un sentido simbólico y significante, y nos percatamos de los Atabaques, que son unos instrumentos que se usan en la ceremonia de la religión del Candombé en Uruguay  que también, se usan en Brasil.

Este está conformado por tres instrumentos que individualmente no pueden hacer acción, no pueden tocar, siempre deben estar juntos como en comunidad. El instrumento mayor llama para que la comunidad se congregue, se reúna, comparta.  Considerando esto entendí, que ese precisamente era el sentido simbólico de un grupo,  sobre todo en un grupo de danza tradicional, sobre todo un grupo que busca un bien común.  Entendí el sentido de la comunicación, del diálogo, del compartir, como el significado de los Atabaques. De esa manera, llegué a la conclusión de nombrar al grupo así. A partir de esto empezamos a hacer trabajo, empezamos a buscar a partir de la danza tradicional, de los elementos nuevos de la danza contemporánea, de otros géneros,  propuestas, herramientas para la creación.

 P: ¿Cómo se define la Corporación Cultural Atabaques?

WB: Hay un epígrafe que nos identifica y nos concentra como Atabaques y es “Raíz, rito y liberación”, tres palabras que nos conciernen a nosotros, pues de ahí a partido la pedagogía de Atabaques, desde esas tres palabras, desde la raíz, como fuente del nacimiento, desde el rito como  algo de la interiorización, de la experimentación, de cómo nos damos; y la liberación como el momento de soltar. Estas dicen aquí estamos, somos esto. Así inicia Atabaques como un proceso afro-etno-educativo.

Desde lo escénico

P: ¿Cuándo inicia el proceso de creación?

WB: Desde el 2003. En ese momento empezamos con laboratorios desde la danza tradicional donde surgieron pequeños elementos de experimentación con danzas tradicionales específicas, pero  ya en el 2007 empezamos a trabajar en forma, con una creación que veníamos ideando desde el 2005, que fue influenciada por un hecho que empezó a suceder en la ciudad de Cartagena y que marcó varias cosas; aparecieron los famosos encapuchados… En ese momento los chicos, los jóvenes tenían que llegar a sus casas antes de las 9 o 10 de la noche de lo contrario corrían el riesgo de desaparecer.  Las angustias de trabajar así eran muchas. Estábamos pendientes que nuestros y nuestras  integrantes no corrieran peligros. Debíamos tener carné para mostrarlo cuando nos pararan las camionetas negras…

En esa época empezamos a mirar las angustias y las agonías que estaban experimentando nuestros jóvenes y es en ese estado de represión, de angustia, cuando surgió nuestra primera creación como Atabaques, que llamamos  “Agonías”.

Esta obra nace de la reflexión y análisis de los integrantes del grupo sobre cuáles eran sus agonías, en el marco de un trabajo de improvisación, de dramaturgia, de concientizarse, de interiorizar. En esa búsqueda para la creación encontré un libro que se llama “La agonía de Jesucristo” e hicimos un paralelo. No queríamos hacer algo directo sobre nuestras vidas, sino un paralelo. Con esto definido, empezamos a buscar más información para hacer música y voz en vivo, todo el mundo se involucró tanto músicos, cantantes, como bailarines.

Con esta obra, empezamos a construir Atabaques, como se le conoce ahora, más como un proceso ritual, de reconocimiento de lo propio. No como un proceso de creación para el show o el espectáculo, sino como un proceso de la tradición y la ritualidad.

227461_2081311831721_1319412_nP: ¿Cómo nace una obra?

WB: Hay dos cosas en esto, cuando se hace una creación tenemos en cuenta el público al que nos vamos a dirigir. Nos preguntamos la manera en la que puede ser aceptada o no por ese público, pero no decimos si hacemos o no, una obra, condicionados por el público. La creación parte de una condición propia, de una necesidad  propia. Si uno empieza a trabajar para el público, se tendría que hacer un diagnóstico específico por cada público, y consideramos que uno debe hacer una obra para un público diverso.

En nuestro caso, nosotros hacemos una obra pensando en cómo esta llegará al público y no si le gusta o no, más bien como la percibirá con base en la tradición y la contemporaneidad en la que nos encontramos ellos y nosotros.

P: ¿Qué géneros fusionan?

WB: Trabajamos con lo tradicional, la contemporaneidad, hemos sido performistas, nos gusta la dramaturgia. Nuestras obras tienen eso, no buscamos la técnica clásica, pues el folklore también tiene sus técnicas intrínsecas. Partimos de la tradición pero estamos abiertos a otras maneras y formas que son adquiridas de maneras diversas.

Usamos técnicas del clásico para la contribución del cuerpo y no necesariamente para incluirla en la creación escénica.

Desde la administración y gestión

P: ¿Cuándo se formaliza la Corporación?

WB: Después de la presentación en 2007 de la obra “Agonía”, y cuando ya muchos conocían nuestro trabajo, fue cuando decidimos institucionalizarnos en la Cámara de Comercio. Es en 2008 cuando se pasa de la idea al papel.

Para ello buscamos a una persona amiga, le dijimos que queríamos institucionalizarnos, que  fuera nuestro manager y empezamos a trabajar con él en emprendimiento.

Paralelamente, ese año se abrió el primer Mercado Cultural del Caribe y nosotros empezamos a hacer parte de ese trabajo coordinando todo lo concerniente al área de danza, proponiendo muestras y desarrollando talleres de emprendimiento cultural. De esta manera, ayudamos a que muchos grupos se vincularan y legalizaran, ya que eso tenía unos beneficios y nos fortalecía como sector.

P: ¿Qué tan importante es gestionar un proyecto?

WB: Es muy importante, considerando las perspectivas de los trabajos y la misión y visión de los grupos. Por ejemplo nosotros que tenemos la misión de construir la pedagógica de la danza y la música de nuestro entorno, crear desde un sentido identitario para la difusión de la danza como parte de la cultura y no comercializar por comercializar, es decir, crear productos escénicos para vender, teníamos que desarrollar un modo de autogestionarnos para poder subsistir, y lo hicimos a través de la elaboración de proyectos que pudiéramos presentar a algunas organizaciones que nos permitieran desarrollar nuestras ideas. Estos se debían hacer a través de procesos de investigación de proyectos a nivel social, pues la cultura es eso, un compromiso para la construcción social.

Para poder estar donde estamos hoy, nos tocó trabajar en la línea de hacer proyectos dirigidos a la administración local y/o entidades privadas que también tienen una responsabilidad social, enfocados en la pedagogía, la formación de la identidad, la prevención para niños, jóvenes y adolescentes y en el entendimiento del entorno social como un espacio de vida identitaria, de desarrollo personal, en un entorno individual y grupal.

Con el desarrollo de los proyectos iniciales identificamos a nuestros colaboradores y beneficiarios, lo que nos permitió evolucionar y crear proyectos más específicos.

El primer proyecto que trabajamos se llamó “La Bonga” lo hicimos en un corregimiento que se llama Isla Fuerte,  que es de donde yo vengo, que hace parte del distrito de Cartagena. Allí trabajamos la pedagogía aplicada a la danza,  la música, técnica de voz, comunicación, lo que nos llevó a descubrir rasgos que identificaban la cultura de esa comunidad.

Todas esas acciones y nuevos descubrimientos nos llevaron a desarrollar informes semanales,  mensuales y/o trimestrales de acuerdo a la solicitud de la administración local. Al principio los hacíamos en detalle, pero después nos dijeron que los hiciéramos mensual, por lo que optamos a seguir solo las indicaciones de las organizaciones que solicitaban los informes.

P: ¿Quién o quienes elaboran los proyectos en Atabaques?

WB: Al inicio todos sabíamos en qué estábamos y todos aportábamos pero mi persona era la encargada de hacerlo, escribir, investigar. Con otra persona mirábamos como era la estructura. El desarrollo de esto, lo aprendí en Funsarep, allí estuve en la coordinación, en la subdirección de la institución y eso me ayudó a aprender mucho. Entre allí a los 16 años.

Hoy Atabaques cuenta con un equipo. Todos tienen una tarea, un cargo específico, todos sabemos el aspecto general de los proyectos pero somos dos personas las que los elaboramos con el apoyo de quien se encarga de lo contable, lo administrativo, etc.

11138131_10206372571612461_6297902605304641504_nP: ¿Quiénes hacen parte de la Corporación?

WB: Somos aproximadamente 20 integrantes. Atabaques tiene 3 áreas de trabajo. La parte formación y pedagogía, Investigación – creación, que es la parte artística, y el área de trabajo social, donde se concentran los  proyectos.

Tiene una dirección a cargo de mi persona, Wilfran Barrios. La subdirección que está a cargo de Martha Díaz Murillo, la gerente administrativa financiera es Shirly Caicedo Pacheco.

Contamos además con un asistente administrativo y de dirección que es Geiner Escalante Martínez y  un coordinador de investigación y comunicación que es Dayan Julio Arango.

P: ¿Cómo está estructurada su Junta Directiva?

WB: En su momento varios de quienes están en la administración, hacían parte de la Junta Directiva, y también eran bailarines de la compañía. Sin embargo, luego de un análisis interno decidimos que esto complicaba el desarrollo de la corporación. Era ser parte y arte; y cuando se tomaban algunas decisiones no se veía el rigor administrativo. Los otros chicos los veían como compañeros de la clase y no como los administradores de la organización, lo que no permitía un flujo de comunicación.  Esto dificultaba el proceso de investigación – creación en la parte de danza y en lo administrativo se perturbaban las labores.

Así se dividió la parte administrativa y la Junta Directiva de la corporación. Hoy hacen parte de la Junta personas de la ciudad que son amigos de Atabaques desde hace muchos años, que conocen los quehaceres de la organización.  Son nuestros aliados estratégicos, quienes nos aportan y construyen con nosotros.

Desde lo político

149165_1717048725371_5294484_nP: ¿Atabaques cuenta con apoyo de instituciones públicas?

WB: Entendemos que no podemos estar llorándole a las instituciones del Estado, no podemos decirles ¿por qué no nos dan? Los que tienen tantos años como nosotros tienen una mirada frente a estos y es que no hay que llorar, hay que buscar, hay que gestionar, hay que hacer las cosas de manera conjunta.

El desarrollo de la cultura no es solo responsabilidad de las instituciones del estado, sino que también nosotros tenemos esa responsabilidad.

Si nosotros los que hacemos (formamos, bailamos, difundimos) no existiéramos, la cultura se diluiría, las instituciones estatales no lo van a hacer, las personas que están ahí no lo pueden hacer, no todos deben hacerlo.

Eso sí, creo que ninguno debe olvidar que existe el otro, nosotros los generadores de cultura tenemos que seguir haciendo lo que hacemos y ellos, las instituciones deben reconocer y valorar nuestro trabajo. Lastimosamente en este país, las instituciones estatales se hacen visibles cuando nos necesitan, algunas veces parece que nunca hubiéramos existido es allí donde está el problema.  Si hubiera una visibilidad de quiénes somos, qué hacemos y cómo estamos se construirían unas políticas culturales mejor enfocadas, que dignifiquen a los actores, los movimientos y las manifestaciones.

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Número 5 | Del 1 de Agosto al 31 de Octubre de 2016