El largo vuelo de “La Libélula Dorada”

Por: Emmanuel Ramos | Mestizaje – @FIFronteras

Desde 1976 existe un lugar escondido entre las grises, caóticas y agrietadas calles de Bogotá que ha impulsado las artes escénicas en la capital. Esta se denomina institucionalmente Fundación de Títeres y Teatro “La Libélula Dorada”, un espacio creado para llevar la magia de distintos géneros artísticos a niños y adultos.

Este escenario, a lo largo de más de 30 años, conocida también solo como “La Libélula Dorada”, ha trabajado desde la imaginación y la pasión para llevar las representaciones escénicas a un nivel más cercano y amigable con el público, lo que le ha permitido ser reconocida por el sector cultural.

Testigo de la llegada y salida de artistas de Bogotá, el espacio cultural se ha ido posicionando en la localidad de Chapinero, como un referente de gestión en cabeza de César Álvarez, quien le ha apostado a las artes escénicas principalmente al teatro, el jazz y la danza contemporánea.

Periodista (P): ¿Qué es “La Libélula Dorada” y qué actividades realiza?

César Álvarez (CA): La Libélula Dorada es un grupo de títeres y teatro. Este año cumplimos 41 años de labor permanente y desde 1995 contamos con el espacio en donde nos encontramos actualmente. Es una sede donde construimos una sala para alrededor de 100 o 120 personas, desde donde hemos tratado de ofrecer una programación muy variada en diferentes áreas artísticas. Es el caso del Festival de blues y jazz, que La Libélula realiza y que en este año, cumplió las dos décadas. En esta edición participaron alrededor de 40 bandas.

De igual manera, realizamos un Festival Internacional de Títeres “Manuelucho”, que este año cumple 15 años. Los fines de semana hay una programación permanente para la familia y entre semana está abierto para instituciones educativas como colegios y jardines infantiles. Sin decir menos, el teatro la Libélula Dorada es una de las salas más activas de Bogotá, esta realiza alrededor 250 actividades en todos los géneros escénicos.

P: ¿Por qué el nombre de Libélula Dorada?

CA: Principalmente por ser nuestro trabajo enfocado a los niños, aunque también hacemos contenido para jóvenes y adultos, buscábamos algo que reflejara el significado de evolución, cambio y metamorfosis. Buscando entre la fauna y los insectos nos topamos con la libélula. Encontramos en ese insecto unas cosas maravillosas, pues refleja el concepto de la metamorfosis, pero enfocado en quehacer del arte, uno tiene que estar en permanente cambio- evolución. Y es una buena forma de representar ese cambio de piel, esa acción de convertirse en otro y de no estarse copiando así mismo, porque el arte es creación y transformación. 

 Pero además expresa un concepto muy importante para nosotros: la libertad. Su vuelo es asombroso, ya que es uno de los pocos insectos que pueden volar sin restricciones en distintas direcciones. Es un ser que ha sobrevivido a todos los tiempos y a todos los cambios climáticos que ha atravesado la Tierra. Esto encajó con nosotros en el inicio, pues queremos permanecer en el tiempo. Y la palabra `Dorada´ es un homenaje a las comunidades indígenas, porque para ellos el oro era un metal sagrado que no tenía las concepciones, de egoísmo y avaricia, que despertó en el hombre europeo en los años del descubrimiento y la conquista. 

P: ¿Que opina que en la capital se hagan eventos para fomentar la danza contemporánea?

CA: Desafortunadamente en Colombia el desarrollo de la danza contemporánea no tiene la suficiente fuerza que debería tener. Sin embargo, últimamente ha habido muchos esfuerzos por visibilizar e impactar un poco más este tema dentro de la sociedad. 

P: En ese sentido ¿Qué papel juega el teatro la Libélula Dorada con su Festival de Danza Contemporánea? 

CA: Este año llegamos a la versión 17. Es uno de los espacios pioneros de la difusión de la danza contemporánea en nuestra ciudad y de esta manera, el festival ha venido consolidándose año tras año, siendo un punto de referencia del desarrollo de la danza en Bogotá.

P: ¿Cómo ha sido el proceso de transmitir la danza contemporánea durante 17 años? ¿Cuáles han sido los retos? 

CA: Ha sido una de las apuestas de la Libélula Dorada en cuanto a su programación, pues es darles cabida a manifestaciones que no cuentan con demasiados espacios y es así como surgió la iniciativa del festival de danza contemporánea. También haciendo hincapié  en solos, duetos, tríos o grupos de pequeño y mediano formato que carecían de espacios de difusión de sus trabajos. 

Una de las principales dificultades es el muchísimo desconocimiento de la gran mayoría de la población sobre este género de la danza. Quizás para la gran mayoría de las personas es más reconocible la danza folclórica y sus referencias. Pero de eso se trata este tipo de eventos. De acercar, cada vez más, a la mayor gente posible para que tenga un mayor conocimiento. Lo importante es que ya hay universidades que tienen procesos de formación en danza contemporánea y eso da pie a que cada año surjan nuevos bailarines, nuevas propuestas y nuevas compañías que aumentan la oferta de la parte artística.

P:¿El Estado le ha brindado apoyo en la realización de sus proyectos culturales?

CA: La verdad es que no hay apoyos directos. Nosotros gestionamos los eventos a través del apoyo que tenemos de salas concertadas, que es para el funcionamiento de la sala durante el año. Cuando uno participa principalmente de la convocatoria de salas concertadas no se tiene opción de inscribir varios eventos para apoyos del Ministerio de Cultura. Por ejemplo, la Libélula realiza en octubre un festival de títeres internacional que se llama “Manuelucho” y al ser nuestro, pedimos el apoyo de las salas concertadas.

Con el Distrito es algo similar. En algún momento hubo una iniciativa del Ministerio de Cultura para apoyar los eventos de danza contemporánea que hay en la ciudad y tratamos de asociarnos con diferentes compañías que realizaban eventos. De esta manera, se creó URDIMBRE, pero no se logró una muy buena comunicación y por ende el proyecto se fue desintegrando en el tiempo. 

P: ¿Cuáles pueden ser las causas de que las personas no conozcan  sobre la danza contemporánea y no tengan proximidad al tema? 

CA: En general con todas las artes, en unas más que otras, el problema es de educación y de formación. No se tiene el acceso a las diferentes manifestaciones artísticas que debería iniciarse en la escuela primaria. Por otra parte, debería existir un mayor fomento que facilite la circulación de las compañías y de la gente que está dedicada a las artes para así llegar a una mejor población y tener un mejor conocimiento. 

P: En este sentido ¿Qué importancia tiene la danza y la demás artes para la vida del ser humano? 

CA: Yo pienso que desde las sociedades más primitivas ha existido siempre la necesidad expresar de diferentes formas los sentimientos, las emociones y el tratar de aprender del mundo través de diferentes manifestaciones. Entre ellas la danza, de ahí su importancia para la vida del hombre, más allá que en el transcurso del tiempo haya tomado distintas formas. Como es el caso de la danza contemporánea. 

P: Considerando el desarrollo acelerado de la tecnología en el mundo globalizado ¿cree que pueda llegar el fin de cierto tipo de representaciones artísticas? 

CA: La tecnología nunca suplantará lo que es arte en vivo. Se hablaba que el teatro iba a desaparecer cuando nació el cine, pero nunca pasó. Eso ocurre de manera similar con la música. No es lo mismo escuchar la música de estudio que asistir a un concierto y vivirlo. Lo maravilloso de las artes escénicas es que están vivas, es un momento único e irrepetible, desde el artista que está comprometido en su representación hasta el espectador que vibra con lo que ve. En ese instante confluyen varios factores como el estado emocional del artista y el espectador, las vivencias de ambos, entre otras, que generan una relación entre ambos. Esa es la esencia de las artes, lograr un espacio de comunión `sagrada´ que se vuelve un momento mágico.

Pero yo pienso que si las herramientas tecnológicas son bien aplicadas y aprovechadas, terminarán enriqueciendo el producto artístico. De hecho, hay algunos casos en la propia danza contemporánea y otras puestas en escena que utilizan elementos visuales que ayudan al montaje escénico.

P: Ahora que Colombia comienza un proceso de postconflicto ¿Qué papel puede jugar la danza contemporánea, y el arte, para alcanzar la meta de la paz?

CA: De por sí, el arte y la cultura son paz, porque es la forma en que el hombre expresa lo que siente, cómo ve la vida, la interpreta y cómo le transmite a otros esa visión de vida. En esa medida el artista tiene la función de transformar imaginarios de la sociedad y su cultura de violencia. 

Además, es una posibilidad para que estas personas que se reincorporan a la vida normal, luego de conocer la violencia como única forma de existir, puedan expresar a través de las artes lo que vivieron y lo que ahora sienten.

Fotografías de archivo: La Libélula Dorada