Viajar es muy ¡bacano!

Por: Laysha80

Tengo algunos años y en los últimos 5, aprendí a gozarme, aun más, los viajes que realizo ahora por trabajo o diversión.

Desde pequeña alistaba maletas jugando a los viajes y en navidad solía correr por la cuadra de mi casa, como loca, con la mochila en la espalda para ver si se me hacia viajar en el año, eran muchas las expectativas pero realmente no sabía ni cómo o por dónde empezar.

Cuando llegaban las vacaciones del colegio, alistaba una pequeña maleta para viajar al lado de mi madre que por cuestiones laborales no se quedaba mucho en casa. Viajábamos a lugares que hoy recuerdo con nostalgia por que he olvidado sus nombres y hasta como llegar…

Conocimos desiertos olvidados al lado del mar, montañas altas en cuya cumbre se veía la nieve en forma de colcha, lagos solitarios y pueblos con casitas de bareque que tenían corrales para los pocos o muchos animales de los pobladores. Eran como viajes familiares, por que mientras mi madre trabajaba yo me quedaba con la gente del pueblo, quienes me veían como la nieta, la hija, la prima o la sobrina de alguien, aprendí mucho jugando con los niños de esos pueblos, quienes a sus 7 años ya sabían ordeñar una vaca, hilar lana, pescar, etc., a veces me sentía un poco tonta al no poder hacer lo mismo y con la misma rapidez, pero al final siempre aprendía…

Al entrar a la universidad ese gusto por el viaje se acrecentó con la excursión que una clase promovió, éramos 50 personas y todos con planes distintos. Mientras mis compañeros y amigos planeaban y pensaban de a quien se iban a “gozar” yo ya viajaba con el pensamiento a los lugares que iba a conocer. Es así que investigué muchas cosas antes del viaje y realicé  un preinforme de la región que visitaríamos. Podrían creer que es nerd, pero era tanta la gana de viajar que no me importaba lo que pensaran los demás…

Desde que el bus arrancó, el profesor con quien viajábamos y al que admiré mucho, nos explicaba antropología cultural de diferentes regiones y con esa charla  todo inició.

El destino era San Agustín – Huila, uno de los lugares energéticos, exóticos y esotéricos que he conocido a lo largo de mi corta vida.

Desde ese momento, busqué pretextos para viajar y conocer nuevos lugares es así que conocí Cali, Barranquilla, Medellín, Pereira, Bucaramanga, Cartagena, Popayán, Villavicencio,  Ibagué, entre otros municipios de Colombia… Ecuador y Perú pero como dicen por ahí, viajé como turista, llegaba a los hoteles, visitaba algunos lugares, los centros comerciales y luego nuevamente al hotel a visitar la piscina, el gimnasio y/o el bar.

Pero algo no estaba bien y empecé a sentir un ligero vacío en cada viaje, me hacía falta algo, luego de eso por un tiempo simplemente no volví a viajar, hasta que por cosas de la vida encontré un compañero de viaje y entendí realmente el significado de ser viajero, que es realmente lo que estaba buscando.

Ser viajero es una forma de pensar, es buscar los detalles de cada lugar, esos detalles que hacen a los lugares únicos e irrepetibles en cualquier parte del mundo, es compartir con las personas de los pueblos sus costumbres y mimetizarse con el paisaje, aprender sus tradiciones a través de la historia contada por sus ancianos en la puerta de la iglesia. Viajar es muy bacano, por que aplicas lo que en el trabajo predicas y visibilizas la naturaleza humana y natural en su esplendor.

Bajo esta perspectiva de buscar más, tuve la oportunidad de conocer parajes inolvidables y de increíble belleza de Argentina, Bolivia, Costa Rica, Chile, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Panamá y Perú, que se han quedado marcados en mis pensamientos y recuerdos, pues tienen su especial encanto.

Pero no me la paso viajando todo el tiempo, yo como muchos tengo un trabajo, por el cual me paso horas y horas detrás de un computador, algunos dicen que tengo los ojos cuadrados, pero no importa pues ya tengo en la mira mi próximo destino, Canadá.

El dinero me lo ahorro todo el tiempo, dejé de ir a fiestas, de pagar más de lo normal en taxi, de comprar tragos para otros, de salir cada fin de semana con amigos rémora… y funcionó, ahora tengo para viajar, comprar, ahorrar y gozarme cada momento al máximo, aunque el estrés laboral nunca falta. ®

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Volumen 1 – Número 1  | Del 1 al 31 de mayo 2015